domingo, 23 de agosto de 2026
México

El esquema de huachicol fiscal persiste tras las reformas energéticas de 2013

La apertura del sector energético de 2013 permitió esquemas de evasión fiscal mediante la importación irregular de combustibles disfrazados de aditivos.

Redacción Sintonía
Foto: excelsior.com.mx

La apertura del sector energético mexicano iniciada en 2013 sentó las bases para el surgimiento de una compleja red de evasión fiscal conocida como huachicol fiscal. Durante el periodo crítico de la pandemia de covid-19, las autoridades federales identificaron un patrón sistemático donde grandes volúmenes de combustible eran ingresados al país bajo la clasificación arancelaria de aditivos o lubricantes, evitando así el pago de los impuestos correspondientes al IEPS y al IVA.

Este modelo de operación aprovechó las lagunas normativas y la flexibilización de los permisos de importación que se instauraron hace más de una década. Al etiquetar los hidrocarburos como productos químicos industriales, las empresas involucradas lograban evadir los controles estrictos de la SHCP y del SAT, afectando significativamente la recaudación pública y generando una competencia desleal contra las operaciones legítimas de PEMEX en el mercado nacional.

La estrategia de las autoridades actuales ha buscado cerrar estas brechas legales mediante una mayor coordinación entre la SENER y las dependencias de inteligencia financiera. Los esfuerzos se centran en la cancelación de permisos que no cumplen con los requisitos técnicos reales y en la fiscalización rigurosa de las empresas que operan en las aduanas fronterizas, donde se detectó el mayor volumen de estas operaciones ilícitas.

Expertos en el sector energético señalan que la persistencia de este fenómeno es un recordatorio de los riesgos derivados de una desregulación excesiva sin mecanismos de vigilancia adecuados. Aunque se han endurecido los protocolos de revisión, el reto para las instituciones mexicanas sigue siendo la modernización de los sistemas aduaneros para diferenciar con precisión los insumos químicos de los combustibles derivados del petróleo.

La actual administración mantiene como prioridad el fortalecimiento de la soberanía energética, buscando que las importaciones de hidrocarburos se ajusten estrictamente a la legalidad vigente. Se espera que las reformas propuestas en materia de fiscalización continúen reduciendo las oportunidades para la evasión, garantizando que el mercado de combustibles opere bajo condiciones de equidad para todos los actores económicos del país.

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